viernes, julio 03, 2009

De tiendas


En los últimos años han proliferado las tiendas en donde el volumen de la música es brutal. Prácticamente el mismo volumen o más que en un bar o una discoteca. Por supuesto, existen estudios que demuestran que la gente compra más rápido cuanto mayor sea el volumen de la música y cuanto más estridente sea esta. Bien, puede ser una opción el entrar o no en estas tiendas pero ¿qué pasa con los dependientes? Yo no puedo sino compadecerlos. Dicen que a todo te acostumbras pero es fácil imaginarse tamaña tortura. Recuerdo hace años que entré en una de estas tiendas-discotecas que para colmo tenían animales como loros. Me dio mucha lástima. Imagino los pobres animales durante horas y horas (porque estas tiendas hacen jornada contínua) soportando un ruido que son incapaces de entender. La cuestión es: ¿no existe una ley que regule esto? Porque lo que no puede ser es que clientes y dependientes en especial tengan que soportar ese ritmo que les destroza los nervios.
Creo que debería existir una ley que protega a los trabajadores y clientes. Se debería prohibir la música en tiendas, comercios y supermercados.

viernes, junio 26, 2009

A modo de presentación


Probablemente la primera reacción de la gente va a ser: ¡está completamente loco! Sin embargo, si analizamos un poco la situación, nos darémos cuenta de que la idea no es tan descabellada como parece. La cuestión que planteo es simple: que exista una ley que regule la escucha de música. ¿Alguna vez te han pedido si quieres oír música y sin embargo la tienes que oír? Aparentemente la música el algo inofensivo, incluso representa lo más alto de la cultura humana. Con el bagaje que tiene, es difícil combatirla. Pero yo me he propuesto que el debate se extienda en la sociedad. Porque realmente la música se ha convertido en un problema. Yo asemejo el problema al del tabaco. Hace años a nadie se le ocurría pedir permiso para fumar. Era habitual que tu compañero de trabajo te echara el humo directamente a tu nariz. Fumaba el profesor, se fumaba incluso en los hospitales. Hoy en día esto sería impensable. Ahora ocurre con la música. ¿Te imaginas qué bonito sería que alguien te preguntara "le importa que ponga esta canción de Abba"? Porque cuando tu estás trabajando y tienes un hilo musical, o una radio, o un equipo de música escupiendo la misma música día tras día, si se te ocurre quitarlo, ten por seguro que te van a mirar mal. No solo eso, la gente está tan acostumbrada a vivir con música, que si se la quitan, se sienten incómodos. Existe mucha gente, la mayoría, a la que no le desagrada la música de fondo. Ni siquiera la oyen. Pero existe mucha gente a la que le resulta una tortura. Desde aqui se pide simplemente más silencio. Porque estar 8 horas trabajando, que de por sí es un fastidio, con una banda sonora constante, creedme que resulta estresante.

Quien afirma todo esto es un admirador de la música. Y músico a su vez. Antiguamente la música se usaba como un medio de distracción y disfrute. Hoy es una invasión desde que te levantas hasta que te acuestas. No damos tregua al cerebro. Lo peor de todo es que, por norma, se trata de música escuchada y oída millones de veces. Por eso, desde este blog, vamos a trabajar porque exista una regulación al respecto. Exactamente igual que con el tabaco. Porque si yo voy a un bar o una discoteca, acepto la música que me ofrecen. Pero si llamo a una empresa por teléfono y me hacen esperar con una cancioncita durante minutos, o se me obliga a trabajar con una eterna banda sonora, al final mi derecho a elegir está siendo vulnerado.

Histórico de Entradas